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Innovación y cooperación internacional, marcan hitos de la gestión de C.R.A en la vigencia 2025
Con una inversión superior a los $134 mil millones, la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (C.R.A.) presentó ante la ciudadanía, autoridades y actores del territorio los resultados de su gestión durante la vigencia 2025, en el marco de su Audiencia Pública de Rendición de Cuentas. La entidad consolidó avances en frentes estratégicos como el recurso hídrico, el cambio climático, la internacionalización, innovación ambiental y el desarrollo sostenible, todo enmarcado dentro de una gestión en la que el ciudadano es el centro de los proyectos.
Uno de los principales hitos del año fue en la gestión del recurso hídrico, donde la Corporación marcó un punto de inflexión en la reducción del riesgo y la protección de las comunidades. Con una inversión superior a $37 mil millones, se ejecutaron obras de canalización de arroyos en Barranquilla y la intervención de puntos críticos en municipios como Soledad, Malambo, Sabanagrande, Luruaco y Manatí. Estas acciones permitieron retirar más de 11.000 metros cúbicos de sedimentos y tratar más de 1 millón de metros cúbicos de agua, contribuyendo a la sostenibilidad hídrica y a la seguridad de miles de familias.
En esta misma línea, la entidad avanzó en la recuperación de ecosistemas estratégicos como la Ciénaga del Totumo, el arroyo León y el Lago del Cisne, integrando acciones de restauración ambiental con gestión del riesgo. “Hoy podemos hablar de un antes y un después. Cada arroyo intervenido representa una vida protegida, una familia tranquila y un territorio más competitivo. El agua dejó de ser una amenaza para convertirse en una oportunidad de desarrollo”, afirmó el director general de la C.R.A., Jesús León Insignares.
En materia de cambio climático, la Corporación consolidó una agenda basada en innovación y sostenibilidad, posicionando al Atlántico como un territorio que implementa soluciones reales frente a este desafío global. Durante 2025 se instaló el primer prototipo de energía hidrocinética en el río Magdalena, una tecnología limpia que aprovecha la fuerza del agua para generar energía sin afectar el ecosistema. A esto se suma la creación del Centro de Desarrollo e Innovación de Tecnología, orientado a la mitigación y adaptación al cambio climático, así como la implementación de comunidades energéticas en municipios como Candelaria y Palmar de Varela.
Estas acciones se complementan con el fortalecimiento de la gestión del riesgo mediante la identificación de puntos críticos y el desarrollo de herramientas tecnológicas para su monitoreo. “Al cambio climático no lo estamos resistiendo; lo estamos gestionando con soluciones innovadoras. Estamos demostrando que es posible proteger el ambiente y generar desarrollo para nuestras comunidades”, señaló el Director General.
Otro de los ejes que marcó la vigencia fue la internacionalización de la gestión ambiental. La C.R.A. consolidó alianzas con instituciones de alto nivel como la Universidad de la Florida y el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, además de su participación en escenarios globales como la Iniciativa Global de Observación de los Bosques. Estos espacios han fortalecido las capacidades técnicas de la entidad y proyectan al Atlántico en la agenda ambiental internacional.
En el componente social y productivo, la Corporación impulsó iniciativas que conectan la sostenibilidad con el bienestar de las comunidades. A través del programa Plan + Pescao se logró la siembra de 1.800.000 peces, beneficiando a más de 3.000 familias de pescadores y fortaleciendo la seguridad alimentaria en el departamento. De manera complementaria, se promovieron proyectos productivos sostenibles como huertas agroecológicas, apicultura y modelos de bioeconomía que representan nuevas oportunidades económicas para las comunidades.
En materia de conservación ambiental, los resultados también fueron significativos: se restauraron 40 hectáreas de ecosistemas degradados, se sembraron más de 12.000 mangles y se declaró el Cerro La Vieja como nueva área protegida regional, fortaleciendo la protección del bosque seco tropical y la biodiversidad del Atlántico.
La gestión se complementó con un sólido componente de educación y participación ciudadana, que permitió la formación de más de 1.200 jóvenes líderes ambientales y la capacitación de cerca de 1.800 personas en procesos de educación ambiental.
Con estos resultados, la C.R.A. reafirma su compromiso con una gestión ambiental basada en hechos, inversión y transformación real del territorio. “Aquí el ambiente dejó de ser discurso; hoy es gestión, inversión y resultados que impactan la vida de las personas. Ese es el camino que seguimos construyendo para el Atlántico”, concluyó León Insignares.