Local
Gobernación del Atlántico lleva la Ruta 23 al Festival del Sancocho de Martillo, una celebración de tradición y sabor
• La quinta versión del festival se realizará este domingo 1 de noviembre en el corregimiento de Martillo, Ponedera, con la participación de 180 matronas, 20 preparaciones gastronómicas y una programación artística y cultural que proyecta reunir a 13.500 asistentes.
En Martillo, corregimiento de Ponedera, ubicado en la franja oriental del Atlántico, cerca del río Magdalena y con una población cercana a los 3.000 habitantes, el sancocho tiene el sabor de la leña y el sello de una tradición que permanece viva en las manos de sus matronas.
Alrededor de una olla se reúnen las familias y se transmiten los saberes heredados de generación en generación, en una cocina que conserva las costumbres de sus habitantes y representa una oportunidad para impulsar la economía familiar.
Esa tradición llegará a la mesa este domingo 1 de noviembre, cuando la comunidad celebre la quinta versión del Festival del Sancocho, con el acompañamiento de la Gobernación del Atlántico, a través de la Ruta 23.
Los detalles de esta celebración se dieron a conocer en una rueda de prensa realizada en la Gobernación del Atlántico, donde se presentó la programación del evento convertirá al parque principal de Martillo, desde las 10:00 a. m., en un punto de encuentro alrededor de la gastronomía tradicional, la música, la cultura y el emprendimiento.
El festival es organizado por la Asociación Festival del Sancocho Martillo, en articulación con la Alcaldía de Ponedera y con el respaldo de la Gobernación del Atlántico.
Eliécer Arrieta, coordinador del festival, destacó la importancia de mantener viva esta tradición y extendió la invitación a disfrutar de una jornada en la que la gastronomía será protagonista.
“El Festival del Sancocho es una oportunidad para mostrarle al Atlántico y a quienes nos visitan la riqueza de nuestra gastronomía y el talento de nuestras matronas. Hemos preparado una programación para que las familias disfruten de los sabores tradicionales, la música y las expresiones culturales de Martillo, y para que quienes participan con sus productos encuentren en esta celebración una oportunidad de fortalecer sus emprendimientos”, dijo Arrieta.
Agregó que esta versión reunirá a 180 matronas del corregimiento, quienes ofrecerán 20 preparaciones de la cocina tradicional. La oferta gastronómica incluirá sancocho de mondongo, guandú, mute martillero, costilla, trifásico, rabo, gallina, conquista, pato ahumado, costeño, pusandao, carne salada, sobrebarriga, arvejas y caribe.
También habrá zaragoza con cerdo, sopa y arroz trifásico, sopa de pescado en coco y mojarra con patacón, ajiaco y mote costeño. Los precios oscilarán entre los $15.000 y los $20.000, según la preparación.

“Como innovación en esta versión, tendremos el concurso del ‘comelón’, que consiste en que el participante consuma, en el menor tiempo posible, un totumazo de sancocho”, explicó Arrieta.
Los organizadores del festival manifestaron que impulsarán entre las matronas y campesinos concienciaciones y capacitaciones tendientes a conquistar nuevos mercados y paladares, acogiendo incluso sugerencias de personas vegetarianas y veganas, entre otras.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, ha destacado el valor de las tradiciones culturales y gastronómicas como expresiones de identidad y oportunidades para dinamizar la economía popular. En ese sentido, el acompañamiento de la Ruta 23 busca fortalecer las celebraciones que mantienen vivas las manifestaciones propias de los municipios y corregimientos del departamento, al tiempo que visibiliza a sus protagonistas.
“Desde la Gobernación del Atlántico acompañamos estas celebraciones porque en ellas se encuentran nuestra identidad, los saberes de nuestras comunidades y las oportunidades para muchas familias. La Ruta 23 nos permite reconocer ese patrimonio vivo, respaldar a quienes lo conservan y promover espacios donde la cultura también contribuya al desarrollo económico y social”, subrayó el mandatario.
En representación de la Secretaría de Cultura y Patrimonio del Atlántico, Lázaro Cotes, asesor de Patrimonio, señaló que esta celebración reconoce el valor de los saberes tradicionales y el papel de las comunidades en la conservación de sus manifestaciones gastronómicas.
“La gastronomía tradicional es una expresión del patrimonio cultural porque conserva conocimientos, prácticas y formas de relacionarnos que se transmiten entre generaciones. En el Festival del Sancocho, las matronas son protagonistas de esa memoria viva. Sus recetas, sus técnicas de preparación y sus historias contribuyen a mantener la identidad de Martillo y a transmitirla a las nuevas generaciones”, dijo Cotes.
IMPULSO A ECONOMÍA DE 200 FAMILIAS
La coordinadora de Cultura de Ponedera, Laura Manjarres, anunció que, de manera paralela a la oferta gastronómica, cerca de 350 personas, entre gestores culturales, músicos y bailarines de Martillo, participarán en una programación artística y cultural que llenará el corregimiento de música, alegría y tradición. Durante la jornada habrá muestras folclóricas, presentaciones de baile, música de viento y agrupaciones musicales.
La celebración también impulsará el talento local mediante la comercialización de artesanías, fritos y productos agrícolas, dinamizando la economía de 200 familias beneficiadas de manera directa e indirecta.
“El Festival del Sancocho busca consolidar a Martillo como un espacio de desarrollo integral, promoviendo la producción de saberes, la creatividad y la calidad de vida de sus habitantes. Por directrices de nuestro alcalde, Juan Mendoza Romero, propendemos por el fortalecimiento y desarrollo de los emprendimientos de nuestros hacedores culturales, y esto se refleja en el número de participantes, que este año sobrepasa todas las expectativas”, sostuvo Manjarres.
Más allá de los sabores, el festival representa una oportunidad para las mujeres que encuentran en la cocina tradicional una forma de preservar las recetas heredadas y generar ingresos para sus hogares. Su trabajo mantiene vivos los conocimientos gastronómicos de la comunidad y demuestra cómo una tradición familiar puede convertirse en una alternativa de emprendimiento.
“Para nosotras, este festival significa mucho más que preparar y vender un sancocho. Es la oportunidad de compartir lo que aprendimos de nuestras familias, mostrar nuestro trabajo y llevar un sustento a nuestros hogares. Cada preparación tiene una historia y mucho esfuerzo detrás. Estos espacios nos ayudan a dar a conocer nuestros productos, generar ingresos y seguir adelante con una tradición que queremos dejarles a nuestros hijos y nietos”, expresó Blanca Luz Pacheco, matrona del festival.