La historia detrás de los apellidos Colmenarez y Colmenares

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En la selección venezolana de béisbol hay dos peloteros cuyos apellidos suenan igual pero se escriben distinto. La única diferencia es la letra al final de los mismos. Uno es el jardinero Carlos Colmenares y el otro el lanzador Juan Colmenarez. Un cambio de letra en el registro notarial de uno marcó la “diferencia” que los acercó como compañeros del deporte y, en esta oportunidad, de equipo.

El dúo se conoce desde hace 13 años cuando hicieron parte de un programa que los formaba como peloteros profesionales en su país. No perdieron el contacto y hoy los llaman el dúo dinámico venezolano. Hoy, Carlos tiene 15 años de experiencia y su compañero tiene 11.

Para el zurdo Colmenarez, que ya ganó un juego en estos Centroamericanos y del Caribe (el domingo 4-0 a República Dominicana), compartir con otro Colmenares, aunque este último se escriba diferente, ha sido una gran bendición. “Adonde vamos lo tomamos de hobby, compartimos, nos damos fuerza, lo que nos ha dado grandes resultados, porque las cosas nos han salido muy bien”, aclara el más joven del dúo, de 31 años. Cumplirá 32 en octubre de este año.

Carlos cumplió 32 en febrero pasado, juega la posición de jardinero izquierdo, y se ha caracterizado durante las Justas por su capacidad ofensiva. Su apellido se escribe con s al final, pero cuenta jocosamente que fue un error de la persona que digitó su nombre al momento de registrarlo. “Me bautizó así”, recuerda sonreído el jugador, mientras comenta que no espera recibir ninguna herencia, pues en ese caso será él el más perjudicado, ya que sus hermanos sí llevan el apellido con z.

No es un tema de solo jugar bien en el campo de juego, es un tema de camaradería en el bastidor. Solo basta que Carlos le diga a Juan: “Epa, tírame un verso, que me quiero activá”, para que su brother le responda. Esa es la clave, ese el momento, ese el ánimo que vive en ellos y que quieren mantener por algunos minutos más cada vez que cantan.

Su compañero le responde cantando, al final lo que importa es darse ánimos entre sí y contagiar el ambiente al equipo. Ellos son el plus, la carga de Venezuela en estos Centroamericanos, al menos así se califican ellos.

Su objetivo ahora es Colombia, eso está claro. “En el deporte cada quien tiene un guante, cada quien tiene un bate, cada quien lanza una pelota. En la pelota nada está escrito y que la victoria sea para el que mejor juegue”, así piensa Juan.

Hay ganas extras, lo saben, quieren cambiar el marcador a su favor, y olvidar aquel amistoso 4-2 en junio de este año que favoreció a Colombia. Mientras, los venezolanos se medirán este miércoles a las ocho de la noche ante la selección local, en el partido más importante para ellos. “Es la casa, es el favorito”.

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